lunes, 27 de abril de 2026

LO QUE QUERÍA DECIR Y NO DIJE EN EL LANZAMIENTO DE MI POEMARIO

 LO QUE QUERÍA DECIR Y NO DIJE EN EL LANZAMIENTO DE MI POEMARIO

Queridos todos,
Gracias por acercarse hoy al stand de Abisinia Editorial, a escuchar algunas cosas que tengo que decir acerca de este libro.
He estado pensando en algo que ya se ha vuelto un lugar común, sobre todo cuando quien escribe es una mujer; sobre todo cuando se trata de una mujer que ha tenido o que potencialmente quiere tener hijos, mujer con útero o no, mujer en su identidad.
Ese lugar común es el símil: escribir un libro es como parir un hijo.
Tiene mucho de cierto.
Para mí, sobre todo porque como como autora me pregunto todos los días, si este hijo debía nacer o si hubiera sido mejor no tenerlo.
No veía mucho sentido en traerlo a un mundo que quizá no sabría cómo leerlo.
Pero también porque coincido con ciertas ideas de la economía y la entropía: que toda creación humana es, en alguna medida, insostenible.
Que un libro más es un árbol menos, un hijo más es un río menos…
Que *escribir un hijo* o *parir un libro* podría leerse, incluso, como una contribución a la destrucción del planeta.
Pero también hay que tener en cuenta esto: en el mundo contemporáneo
las mujeres estamos escribiendo
y las mujeres estamos publicando.
Y en el contexto del que yo vengo, un municipio semirrural de Colombia, criada en una familia donde mis abuelos fueron analfabetas, esto cobra una relevancia profunda. Se vuelve un acto significativo para mi comunidad en El Líbano, Tolima. Y en particular para las mujeres de ese territorio.
Aparte de todas estas consideraciones, varias personas han estado conmigo alrededor del proceso de revisión del manuscrito que hoy ya se ha convertido en publicación. Dos están hoy a mi lado:
A mi derecha, Fredy Yezzed, quien ha hecho las veces de editor obstetra desde diciembre.
Si lo pienso así, este sería un parto prematuro.
Pero la verdad es que estos poemas los vengo escribiendo desde hace más de diez años.
Y a mi izquierda, Michael Benítez Ortiz, quien hoy ejerce generosamente las labores de partería.
Quiero nombrar también a Chano Castaño, editor de Lectores Secretos, quien leyó el manuscrito hace más de un año y cuya mirada también me impulsó a publicar.
En este proceso, estos guías , estos baquianos, me han hablado, me han aconsejado, con amor y respeto.
Como yo vivo llena de dudas, sigo preguntándome si di la talla, si quizá hubiera requerido más tiempo para alumbrar este libro. La pregunta es incontestable, de lo que sí estoy segura es de que me he transformado como autora. De que estoy madurando como escritora.
La madurez es entender que no podemos hacer las cosas solos.
Que lo que hacemos tiene un impacto colectivo. Y que debemos hacerlo lo mejor posible porque importa.
Porque quizá otros emprendan un camino a partir de lo que hacemos.
Un camino distinto.
Un camino nuevo.
Un libro siempre nace en comunidad.
En una tribu que comparte una forma de ver, de hablar, de entender el mundo.
Gracias a mi familia, a mi comunidad, a mi tribu, compañeros y profesores del Líbano, colegas, amigos de teatro, seres generosos que me vienen leyendo hace varios años. Gracias a los ausentes de hoy, mi marido y mi hijo. Y todas las demás personas que ha hecho contribuciones económicas importantes para poder publicar este libro. Este libro nace hoy con más de 100 lectores que lo quieren descubrir.
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La escritura debería ser un acto de humildad, pero el papel es un recurso costoso. La poesía debería estar al alcance de todos, aunque a veces nos hagan creer que es un privilegio.
Cuando escribo estoy del lado de la humildad. Cuando publico estoy del lado de la destrucción.
Y mientras me debato entre mi capacidad de destruir y mi humildad sigo creyendo que escribir y publicar poesía es estar del lado de la resistencia.
De la necesidad de seguir viva.
De abrazar el amor y la existencia.
He pensado que lo verdaderamente humilde no es la escritura, sino la oralidad: sentarse en una mesa, como hoy, a escucharnos.
El escritor puede volverse soberbio en el privilegio de la publicación.
Pero el mundo ama la belleza.
Y la belleza se compra.
¿soy una poeta vendida?
Ya me vendí.
Como tantas veces se ha acusado a la Malinche:
traductora es traidora.
Pero este libro partirá a nuevas orillas. Otros lo leerán y lo harán suyo.
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Ahora, a través de ustedes, transito hacia las cosas del alma, que yo siento que es en esencia de lo que se trata la poesía.
Quisiera contarles brevemente cómo escribí este libro, por qué lo escribí así y a qué se va a enfrentar el lector cuando lo abra.
Yo coincido con la idea de que los poemas no deberían explicarse.
Leer un poema se parece más a situarse frente a una obra de arte: un dibujo, una pintura, una escultura.
El poema es una pieza.
Pero el libro de poemas es una exposición completa.
Y hoy estamos aquí, justamente, en esta galería: el stand de Abisinia Editorial.
Una propuesta estética que me enamoró desde la primera vez que la vi, en un recorrido por este mismo pabellón junto a mis amigos del colectivo Isotopía.
Compramos libros, observamos la curaduría, y como suele pasar:
el amor es irracional,
el amor es absurdo,
la belleza enamora.
Y yo me enamoré de esta editorial.
Por eso, cuando Fredy me propuso publicar aquí, no tuve muchos reparos.
Así presentamos hoy, en esta edición de la Feria Internacional del Libro de Bogotá, mi ópera prima: Así partimos a otra orilla.
El título viene de un poema —Viajeros— del poeta Rómulo Bustos Aguirre.
Dice:
“Oscuros viajeros sin árboles ni cisternas
así partimos a otra orilla,
extraños como vinimos, aún sin certezas.”
Cuando leí esos versos, sentí que funcionaban como una bisagra:
articulaban todo lo que yo había estado intentando escribir durante años.
Este libro reúne treinta poemas escritos a lo largo de múltiples viajes.
En los últimos dieciséis años de mi vida he estado migrando, viviendo en distintos países, con la casa prácticamente a cuestas.
Como lo sugiere también la imagen de portada, creada por una joven ilustradora, Karen López que vive en Argentina.
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Como toda persona migrante, he acumulado experiencias, paisajes, encuentros.
Pero la memoria es limitada.
Las imágenes ocupan demasiado espacio, y si no olvidáramos, probablemente no podríamos sobrevivir.
Escribir es mi forma de guardar.
Escribir es mi manera de volver.
Escribir es mi modo de entender cómo cambio yo y cómo cambia el mundo a mi alrededor.
Escribir es también, mi manera de registrar la manera como otros entienden el mundo.
Escribir es mi manera de registrar las distintas formas de comprender la vida.
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Hace algunos años, en mi paso por Australia Occidental, encontré algo me llamó la atención y es cómo los Noongar, un pueblo aborigen de Australia occidental conciben el tiempo.
“Noongar” significa “persona”.
Los Noongar conciben el tiempo como un ciclo vivo, en relación con la tierra y con los procesos del cuerpo.
Ellos nombran seis estaciones:
Kambarang: nacer
Birak: crecer
Bunuro: madurar
Djeran: reproducirse
Makuru: resistir
Djilba: renovarse
Y algo que me pareció especialmente bello:
para ellos, uno no muere.
Uno se renueva.
Esa idea me ayudó a pensar la estructura del libro.
Quería que el lector sintiera un recorrido,
un tránsito,
un atravesar estaciones.
Que hubiera silencios, paginas para descansar, que el lector tuviera la oportunidad de respirar.
Que se sintiera el paso por ese fenómeno misterioso que llamamos tiempo.
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Otro elemento del libro es el lenguaje.
El cuerpo migrante siempre se enfrenta a un estado de permanente confusión en relación con la lengua, con la comprensión, con la posibilidad de entender y de ser entendido.
Todo idioma es una entidad viviente, metamorfoseante.
Cambia de una casa a otra, de un barrio a otro, de un país a otro. Nos cuesta trabajo llegar a acuerdos entre personas similares, el migrante tiene que llegar q acuerdos, tiene que negociar con personas muy diferentes si quiere sobrevivir. Y se confronta con sus valores, su moral y su manera de estar y de existir. Vive en una contradicción constante que parte de la imposibilidad de escuchar, de leer o de escribir en las convenciones a las que no está acostumbrado.
En la frontera sur de Estados Unidos, por ejemplo, el español se mezcla con el inglés:
“Washetería”, “Guachimán”.
Ese desajuste,
esa dificultad para nombrar y para entender,
ese aislamiento lingüístico,
yo quería que estuviera en el libro.
Quería que el lector sintiera, en algún momento, esa misma desorientación.
Reflexionando acerca de esto, entendí que hay una genealogía andariega en mi familia.
Una abuela que salió de Pivijay con once hijos hacia Barranquilla.
Otra que migró desde Tinjacá hacia el norte del Tolima.
Y yo, años después, cruzando países, idiomas, vidas. Repitiendo de manera inconsciente ese mismo impulso.
Este libro no pretende salvar nada.
No pretende sanar ninguna herida.
Pero sí quería hacer algo:
honrar esa memoria.
Dar un lugar a lo que ellas no pudieron decir.
Porque no tuvieron tiempo,
o no tuvieron el idioma, la educación, no tuvieron el tiempo ni el espacio.
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Ahora, quisiera leer la dedicatoria y también algunos poemas del libro
A Clementina Sierra y Dominga Rodríguez
Mis abuelas, cuyas presencias abarcan mi tiempo y mi espacio. In memoriam.
1. El mundo desde su mecedora
2. Bañistas del Colorado River
3. Los Andariegos
4. La vida subterránea
5. Invocación de la lluvia
6. La costurera
PD.
Pregunta: De qué se ríen esos tres?
Respuesta: Fredy dijo que Lorena estaba entre dos poetas y todavía seguía viva.
Lorena Escorcia
Feria Internacional del libro de Bogotá
24 de abril del 2026
Pabellón 3 Stand 228
Abisinia Editoial


ORIGINAL
Gracias por acercarse hoy al stand de Abisinia editorial a escuchar algunas cosas que tengo que decir acerca del libro. He estado pensando acerca de algo que ya se convirtió en un lugar común, sobretodo si quien escribe, si la escritora es una mujer; sobretodo si se trata de una mujer que ha tenido o que potencialmente quiere tener hijos, mujer con utero o no, mujer en su identidad. Este lugar común es el símil: escribir un libro es como parir un hijo. Tiene mucho de cierto, y para mí, sobretodo porque como mujer y como autora me pregunté y aún me pregunto todos los días si este hijo debía nacer y si hubiera sido mejor no tenerlo. No tenia mucho sentido traerlo a este mundo que quizá no sabría cómo leerlo, pero más que eso, pero también porque coincido con las leyes de la entropía y la economía que dicen que toda creación humana es insostenible y que un libro más , lo mismo que un hijo mas, son muchos árboles menos, son menos ríos, menos especies diversas, más calentamiento global, y que tanto escribir un hijo como parir un libro solo contribuye a la destrucción del planeta. Pero lo cierto es: las mujeres estamos escribiendo y las mujeres estamos publicando. Y en el contexto del que yo vengo, un municipio semi rural de Colombia, y criada en el seno de una familia en la que los abuelos fueron analfabetas. Esto cobra muchísima relevancia y se convierte en algo importante para mi comunidad del Líbano Tolima. Nicholas Georgescu-Roegen Su principal contribución, la ley de la entropía y el proceso económico, planteó que toda actividad económica transforma energía y materia de manera irreversible, limitando el crecimiento perpetuo. Además, han habido otras consideraciones que pesaron mucho a la hora de enviar esta obra a la imprenta. Y son las personas que me acompañaron en este proceso: Dos están a mi lado, A la (derecha) Freddy Yezzed, quien viene haciendo las veces de editor obstetra desde el mes de diciembre, si lo pienso de este modo podría tratarse entonces este de un parto prematuro, pero la verdad es que yo vengo escribiendo estos poemas desde hace más de diez años, (hace diez y seis años me instale por primera vez en otro país en condición de migrante) Y a la ( izquierda )Michael Benítez Ortiz, quien ha venido generosamente hoy a ejercer las difíciles labores de parteria. Quiero nombrar también a Chano Castaño, quien es editor de lectores secretos y también vio el manuscrito hace más de un año y creo que su mirada me motivo también a querer publicar. En este proceso escritural, estos guías, baquianos, personas que van con una linterna 🔦 señalando el camino de escribir poesía para muchos autores contemporáneos me han hablado me han aconsejado Con amor y respeto y gracias a ellos, todavía me pregunto si di la talla en el proceso, pero de lo que si estoy segura de que yo me he transformado como autora, que estoy madurando como escritora. La madurez es cuando nos damos cuenta de que no podemos hacer las cosas solos y que lo que hacemos también tiene un impacto colectivo. Y que debemos tratar de hacer las cosas lo mejor posible porque son importantes para muchas personas Y que quizá otras personas también emprendan un camino gracias a lo que hacemos Un camino distinto Un camino nuevo Avanzar como especie, es algo que no hemos elegido, estamos determinados anatómicamente para el movimiento y ese movimiento es hacia adelante, porque tenemos los ojos en la parte frontal del cráneo y nuestros dedos de los pies también se dirigen en esta dirección como lo decíamos ayer en una bella entrevista para la radio de la Universidad del Rosario, facilitada por José Alexander Gómez ( otro gran poeta ) Un libro siempre sucede y nace en una comunidad, en un grupo, en una tribu que comparte una manera de entenderse, de hablar, una cosmovisión o una perspectiva. La convención que llamamos lenguaje escrito, y aquella que llamamos idioma es lo que hace posible que la escritura exista como medio para entendernos e interpretarnos Pensemos cuánto nos ha costado a los seres humanos llegar a entendernos de maneras tan sofisticadas, como debatir en los libros o mediante la palabra escrita. Esta sofisticación, este nivel de atención ahora amenazado por la falta de tiempo para leernos, para escucharnos Sobretodo por el tiempo y los recursos, quiero decir, horas y horas de atención que ya casi nadie tiene para nadie, Y también los recursos propios de la escritura, que parecen humildes porque creemos que el lápiz y el papel, la tinta y el papiro son medios económicos pero paradogicamente la tecnología nos está enseñando que no lo son y a la vez nos amenaza, nos encontramos frente a todo tipo de encrucijadas pero yo tengo esperanza en los niños jóvenes y se que van a hacer nuevas maneras, de maneras que aún no imaginamos y creo que el futuro nos va a sorprender. Soy optimista y cuando dejo de pensar es cuando mejor puedo soportar esta existencia, pero yo no estoy invitando a no pensar, yo escribo, quiero publicar, mande mi Libro a la imprenta. Como ven, estoy del lado de la destrucción. Y ayer los nadaistas ( y Michael quien nos enseña algo de ellos ) nos enseñaron a resistir. A mostrar como es esto de seguir vivo y abrazar todo el amor ❤️ y toda la existencia. Lo que he pensando últimamente es que lo verdaderamente humilde no es la escritura sino la oralidad El sentarse en una mesa redonda, así como estamos hoy, a escucharnos, ese es el verdadero acto de humildad. El escritor puede convertirse en un ser soberbio sentado en el privilegio de la publicación Pero al mundo le gusta la belleza El mundo compra la belleza Entonces soy una poeta vendida Ya me vendí Ya me han acusado muchas veces como a Malinche Traductora es traidora Y aún así Michael y Fredy Me han permitido tener hoy el privilegio de estar aquí. Me han ofrecido generosamente su tiempo, su atención, su escucha y no se por qué me ayudaron, pero lo que espero es que haya sido porque algo de lo que vieron en mi escritura o de lo que sintieron con mi escritura les llamó la atención o sintieron que valdría la pena ‼️ Como yo siento que valió la pena este viaje para compartir con todos este momento. ( aquí debo hacer un paréntesis: yo envié estos poemas a varias editoras, yo quería que mi editora fuera una mujer, pero me dijeron que por el momento carecían del tiempo, es decir, el recurso fundamental) Entonces de nuevo gracias, a las personas que contribuyen, con su voluntad, con su tiempo, con su mente y cuerpo: con su trabajo, para que este libro como un objeto material y tangible vea la luz. Para que este libro se materialice. Gracias a Vanessa por diagramar el libro, a Daniel Sebastián Parada por la logística. Y la poeta Stephany Wagner, por crear esta colección de poesia, que se titula Concierto Animal y que es un homenaje a la gran poeta peruana Blanca Varela, abuela de todas las poetas contemporáneas latinoamericanas. Me siento muy honrada de pertenecer a esta colección, pero sobre todo, estoy muy contenta de poder descubrir a mis colegas de la Misma Estoy feliz de que ellos hayan publicado estos libros tan bonitos Anoche leí Substancia Herida de Sandra Uribe, poesía verdadera y honesta acerca de la enfermedad y de la muerte de su padre. Los invito a leerla como también invito a leer a Diana Carolina “devenir animal” es una lectura inquietante, hipnotizante que alcanza un nivel de imageneria y de lenguaje muy raros de encontrar Y Alejandro que revive una vez más a uno de los pintores favoritos de los poetas: Chagall. Los poemas son bellísimos y la edición es preciosa. Y yo que afortunada soy de poder encontrarlos, conocerlos, verlos, leerlos Estar viva en el mismo momento y lugar en el que ellos están escribiendo y compartiendo este espacio. "Dada la inmensidad del tiempo y la inmensidad del universo, es un inmenso placer para mí compartir un planeta y un tiempo contigo" Carl Sagan. Me siento muy orgullosa también porque esta colección va a a viajar conmigo, los poetas de la aldea Abisinia son mis nuevos compañeros de viaje y este es solo el comienzo de grandes colaboraciones que seguramente llevaremos a cabo en el futuro próximo y también no tan próximo. Así partimos a otra orilla Gracias también a los casi 100 lectores que ya compraron mi libro y que hicieron posible pagar la impresión. A mis amigas de infancia del colegio Lourdes, a mis compañeros del grupo de teatro del hospital, a las enfermeras del hospital del Líbano a mis compañeros del instituto técnico industrial, a mis profesores, mis colegas médicos, a las personas que he encontrado en el camino y me han animado a escribir. Y a Mi esposo y mi hijo, los grandes ausentes de este encuentro. Los estoy extrañando y amando. A mi mamá que está aquí conmigo y a mi familia extensa, mis tías, tíos, primos y sus parejas. Ustedes me sostienen y gracias a ustedes como, duermo, existo por estos días, existimos. El libro y yo. Ahora, a través de ustedes transito a las cosas del alma, que es de lo que se supone que se trata la poesía, quería contarles un poco acerca de cómo escribí este libro, por qué lo escribí de esta manera y a qué se va a enfrentar el lector cuando lo abra. Estoy de acuerdo con la posición de que los poemas no deberían ser explicados. Desde lo que yo entiendo como poesía, quien vive la experiencia del poema, de leer el poema lo hace como aquel que se sitúa frente a un dibujo o un cuadro o una escultura o cualquier otra pieza de arte, y digo pieza, porque el poema es tan solo una pieza pero el libro de poemas es una exhibición completa en una galería. Estamos hoy aquí es esta galería que es el stand de Abisinia Editorial, y como ustedes pueden ver, es una propuesta estética que me enamoró, cuando la conocí en un recorrido que hicimos el año pasado por este pabellón, junto con mis amigos poetas del colectivo Isotopia, 😍 compramos varios libros, nos gustó la curaduría del stand y como todos hemos experimentado El amor es irracional, El amor es absurdo, La belleza enamora, Y yo también me enamoré de la propuesta estética de esta editorial Y cuando Freddy me propuso que publicara el libro con ellos, yo no tuve muchos reparos. Así es como presentamos hoy en la trigésimo octava versión de la feria internacional del libro de Bogotá, mi ópera prima así partimos a otra orilla. Una colección de poemas. El poemario toma su título de un poema llamado Viajeros de nuestro coterráneo, el poeta caribeño Rómulo Bustos Aguirre. El poema dice: Oscuros viajeros sin árboles ni cisternas Así partimos a otra orilla ( a otras voces?) Extraños como vinimos. Aún sin certezas. Cuando leí estos versos en una antología del autor que publicó el banco de la república, el poema se llama Viajeros 🧳 me pareció que este verso actuaba como bisagra a todo lo que yo había estado tratando de escribir en estos años. Esta selección de 30 de mis poemas, ha sido escrita en el transcurso de múltiples viajes. En los últimos dieciséis años de mi vida me la he pasado migrando, viviendo en diversos países con La casa prácticamente a cuestas. Como bien lo ha sabido interpretar Karen López en este dibujo genial 🙌🏼 que elegimos como portada. Ella es una ilustradora muy joven que vive en Argentina y que nos permitió usar su dibujo en este libro. Muchas gracias Karen. Como toda persona migrante, he encontrado miles de enseñanzas en los otros. La mayoría de las cosas que observamos en los viajes se nos olvidan. Nuestra memoria es siempre limitada, las imágenes llegan a ocupar demasiado espacio en el cerebro y no prodriamos sobrevivir si algunas cosas no se borraran. Entonces las experiencias pasan y se pierden para uno si uno no se dedica a plasmarlas, a recuperarlas, a fotografiarlas, en mi caso, a escribirlas. Escribí todo esto como una manera de guardar mi propia memoria y volver a ella en forma de lectura, de reflexión, para entender cómo yo misma iba cambiando o cómo se movía el paisaje entorno mío. También me encontré con muchas enseñanzas, o personas que te muestran y que también comparten sus visiones del mundo contigo, que tambien las escriben, yo me encontré con uno de los pueblos aborígenes de Australia occidental que se llaman los Noongar, noongar significa personas, gentes, es la manera como se autodefinen. Las gentes aborígenes de Australia y de lo cual se sienten muy orgullosos. Esta tribu es una tribu nómada, aunque marginada ( como todos los pueblos originarios y nómadas ) -en los últimos doscientos años por la industrialización, la urbanización, la apropiación extrativista de su territorio. A mí me pareció poética la manera como ellos conciben los ciclos de la tierra o lo que nosotros llamamos las estaciones. Yo estaba buscando una estructura para mostrar mis piezas, y quería hacerlo de manera que se sintiera como un trayecto, como el paso del tiempo, como nuestro caminar por la tierra. que al leer el libro el lector sintiera que iba atravesando estaciones 🚉, Que había cambio, y también silencio, página en blanco, descanso entre una y otra Y que esa sensación cíclica, que es una de las maneras que tenemos los seres humanos de interpretar ese fenómeno misterioso al que llamamos TIEMPO Los Noongar han interpretado el tiempo, en un sentido bastante diferente pero evocativo Ellos hacen como una especie de aleación entre los cambios climáticas y los ciclos vitales. A esto lo llaman vivir en el tiempo del sueño La vida es un sueño y andanza Y nombran de la siguiente manera su trasegar por la tierra: Nombran seis estaciones: Kambarang: Nacer Birak: Crecer Bunuro: Madurar Djeran: Reproducirse Makuru: Resistir Djilba: Renovarse Y algo interesante también es que para los Noongar uno no muere sino que se renueva, verdad. Y esto nos pareció muy bello. Otra cosa, que tiene que ver con el lenguaje, y es que el cuerpo migrante, la persona que parte de un territorio a otro territorio desconocido siempre se va a enfrentar o otra lengua. Nuestro idioma, que como convención llamamos Español, no es el mismo de una casa a otra, de un barrio a otro, de una ciudad a otra, de una región a otra y mucho menos de un país a otro. El español que se habla en la frontera del sur de los Estados Unidos es otro español mezclado con inglés. La gente allá dice por ejemplo, Washeteria, que significa lavandería. Aquí decimos Guachiman, para decir celador ósea Watchman. (Cierto?). Entonces esa confusión, esa casi imposibilidad tanto de decir las cosas como de entender lo que los otros nos quieren decir y ese AISLAMIENTO LINGÜÍSTICO, era otro rasgo que yo quería plasmar en el poemario y yo creo que si quería que mis lectores experimentaran la misma confusión que mis abuelas experimentaran cuando la una tuvo que irse de Pivijai Magdalena con once hijos hacia Barranquilla. Y la otra tuvo que seguir a su hermano mayor desde Tinjaca Boyacá hacia el norte del Tolima. Y yo me puse a pensar en esa genealogía andariega que ha marcado a mis dos familias. Y dije si, cuando he dejado mi país y me he tenido que adaptar a estos nuevos idiomas, a estas personas a estas maneras de vivir y de alimentarme y de pasar el tiempo y de divertirme y de tener hijos. Pues yo estoy aquí de manera inconsciente repitiendo, volviendo a la misma historia de lo que vivieron mis abuelas. No creo que el libro me salve o vaya a cambiar el rumbo de mi vida. O no lo presento tampoco como una manera de sanar ninguna herida familiar, este no es mi propósito como escritora de un libro de poesía. Pero pero si quería honrar esa memoria, quizá eso ellas no tuvieron tiempo ni lugar ni escenario para decir, la una porque era analfeta y la otra porque tuvo once hijos y un esposo que falleció prematuramente. Entonces voy a leer algunos poemas, si aún tenemos tiempo. A Clementina Sierra y Dominga Rodríguez Mis abuelas, cuyas presencias abarcan mi tiempo y mi espacio. In memoriam. 1. El mundo desde su mecedora 2. Bañistas del Colorado River 3. Los Andariegos 4. La vida subterránea 5. Invocación de la lluvia 6. La costurera

LO QUE QUERÍA DECIR Y NO DIJE EN EL LANZAMIENTO DE MI POEMARIO

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